miércoles, 29 de marzo de 2017

¿Razones para el optimismo en la transición energética?

Varias noticias que invitan al optimismo (moderado, y al menos durante unos días) en este asunto:

- Las inversiones de carbón parecen estancarse algo, aunque no creo que debamos ser optimistas todavía, como bien nos avisan. Sobre todo en el caso de la India, todavía no hay razones de peso que vayan a mover al gobierno a dejar el carbón.
- El pico de demanda del petróleo parece estar cerca, 2026, según nos cuenta Perry Sioshanshi. La parte de reducción de la movilidad me parece algo más difícil de creer, pero también podría suceder, por supuesto...llevamos mucho tiempo hablando no sólo de viajes virtuales, sino también de teletrabajo, de fabricación distribuida, de reuniones virtuales...y nos dicen que esto va a suceder sin una inflexión tecnológica...
- Desde Stanford nos proponen formas asequibles de abaratar aún más la solar fotovoltaica, promoviendo la colaboración internacional.
- Y por último, un añadido, el análisis de David Hone sobre la evolución de las emisiones de CO2 globales.

martes, 28 de marzo de 2017

Política vs tecnocracia

En estos tiempos que vivimos hay un rechazo absoluto de la tecnocracia. Los movimientos populistas nos piden rechazar a los tecnócratas, y en cambio que los ciudadanos nos involucremos en las decisiones cotidianas. Hay partes que me parecen correctas: está bien que los ciudadanos nos involucremos en la Política (con mayúsculas), que nos mojemos, que la sociedad civil tenga cada vez más fuerza.

Pero por otro lado, no sé si por mi orientación académica, a mí el rechazo me lo genera la idea de querer prescindir de la tecnocracia. No hay más que ver cómo alguno de los nuevos gobiernos populistas están gestionando: con los pies, dejándose llevar por las ideologías. Las ideologías están muy bien para hacer política. Pero es que la política no tiene por qué bajar hasta la gestión detallada de los asuntos. La política debe dar las orientaciones, pero luego son los tecnócratas (en sentido positivo), los que conocen bien el tema y todas sus implicaciones, los que tienen que proponer las soluciones concretas. Por eso me gusta tanto lo que ha escrito Tim Harford.

En materia energética, esto es lo que llevamos repitiendo mucho tiempo: los ciudadanos debemos decir qué criterios nos parecen más importantes, conociendo bien los trade-offs. Pero las propuestas y los análisis, e incluso la ejecución y vigilancia, deben hacerlos los expertos, para evitar que la conversación se llene de verdades alternativas. Ahí por ejemplo es donde el papel de un regulador independiente es fundamental.

lunes, 27 de marzo de 2017

Ideas para la gestión de organizaciones

Esto de llevar una temporada larga metido en asuntos de administración de la universidad hace que cada vez sea más receptivo (también en términos de blog) a cuestiones de gestión de personal, que, tal como lo entiendo yo, es el reto fundamental de cualquier universidad: ¿cómo conseguir que los profesores, investigadores, y personal de apoyo estén motivados, a poder ser intrínsecamente, contentos, y en consecuencia sean productivos?

Entiendo que, como en cualquier organización, no hay una respuesta única, y que distintos gestores usan distintos métodos con niveles variables de éxito. Y además creo que los métodos que nos parecen mejores también dependen de nuestro carácter. Aquí yo no soy muy representativo, porque no me considero un gestor, o al menos no disfruto con ello, pero el caso es que estas dos entradas me han resonado bastante, no porque digan nada nuevo, sino porque lo dicen clarito y en un momento en el que quizá esté yo más sensible :).

Una de GurusBlog que insiste en que los verdaderos líderes son los que se rodean de gente mejor que ellos. En cambio, los mediocres no quieren que nadie les haga sombra, a costa, por supuesto, de que la organización no avance, de que se generen relaciones tóxicas entre los empleados, y de que nadie se forme para ser el siguiente líder. Claro, si no tienen gente fiable a su cargo, tampoco delegan, porque no se fían.

Este último problema tampoco es exclusivo de los mediocres. Incluso líderes que se rodean de gente valiosa caen en este error, no fiarse de ellos. Ahí la cita de Jobs es demoledora:
“No tiene sentido contratar a personas inteligentes y después decirles lo que tienen que hacer. Nosotros contratamos a personas inteligentes para que nos digan qué tenemos que hacer".
Y esta de la HBS también me ha llamado la atención. Porque, ¿quién de vosotros no conoce a gente que trabaja como si esto fuera una carrera de codazos, donde lo importante es ser el primero, ganar, pase lo que pase? Parte de la culpa la tienen ellos, por supuesto, por su naturaleza poco dada a colaborar con los demás, poco dada a preocuparse por que las cosas se hagan, independientemente de quién se apunte el tanto. Pero parte de la culpa también la tienen las organizaciones que ponen a sus empleados (o a sus unidades) a competir, porque esto a veces lleva a comportamientos no deseados. La clave es crear un ambiente propicio para una competición sana, que necesite la colaboración y la creatividad, que genere entusiasmo y no ansiedad en los empleados. Aquí, por ejemplo, la idea de que los incentivos se comparten entre todos me parece estupenda, porque genera unidad de acción (por supuesto, siempre que a la vez se cuide que no haya jetas).

Finalmente, no puedo evitar citar a Godin, cuando nos recuerda que, en todo caso, lo importante en todo esto es no tomarse nada por el lado personal.

viernes, 24 de marzo de 2017

Lo que haría Malcom Gladwell con Harvard

Y con muchas más cosas....por eso en lugar de colgarlo un día normal a las 8, os lo pongo el viernes por la tarde, para que podáis disfrutar de esta conversación entre Tyler Cowen y Malcolm Gladwell. Como no podía ser de otra manera con estas dos mentes absolutamente brillantes, la conversación no tiene desperdicio, un placer para el fin de semana.

Por si alguien tiene curiosidad y no aguanta a escucharlo: lo que haría con Harvard, y con muchos otros, es gastarse el endowment hasta el último céntimo. Desde luego, como bien mencionan, esto da para una entrada en sí misma. Porque, efectivamente, si uno en lugar de mantener un endowment se lo gasta logrará un impacto mucho mayor, pero en un período de tiempo mucho menor. Otro de esos casos en los que Hotelling seguro que tendría algo que decirnos...

Milanovic, sobre por qué arreglar la desigualdad es difícil

Como nos cuenta aquí, porque las herramientas que conocíamos no funcionan ahora. La solución: redistribuir el capital y el conocimiento. Algo que tampoco me parece sencillo.

jueves, 23 de marzo de 2017

Novedades sobre las revistas predadoras

Hoy casi se me va sin entrada....y no quiero que se me corte la racha :) Así que más vale tarde que nunca.

Y aprovecho para volver a uno de los temas divertidos (por no llorar) del mundo científico, lo de las publicaciones predadoras, que, a pesar de que creo que cada vez hay más información, sigue creciendo. En parte por la presión por publicar, lo sé...pero es que hay que darse cuenta de que esto puede ser contraproducente.

El otro día recibí (un poco de rebote) un CV de un joven investigador interesado en becas. Cuando lo leí, encontré que casi todas sus publicaciones eran en revistas de MDPI o Hindawi. No me hacía falta mirar más, todas open access y de criterios de revisión ciertamente relajados. Si este CV me llega a mí para evaluar, claramente no le daría ni una media beca, porque lo que demuestra es falta de criterio por su parte (y sobre todo por parte de sus tutores académicos), y lo que no demuestra es la calidad de su trabajo. Así trabajo y dinero perdido, en mi opinión.

Pero perdón, que me despisto. Hoy lo que quería bloguear era este experimento tragicómico, en el que un investigador ficticio y con ninguna cualificación consigue que le admitan en el consejo editorial de un chorro de revistas predadoras. Afortunadamente, eso no pasó en ninguna de las revistas JCR con las que lo intentaron. Pero cuidado, que hay unas cuantas predadoras que ya están entrando en JCR...

miércoles, 22 de marzo de 2017

Causas y efectos del escepticismo climático

Las causas (aparte de la ideología política) parecen estar en cómo percibe la gente el tiempo en su localidad (es decir, no el clima). Los efectos (teóricos): Una reducción de la innovación en tecnologías contra el cambio climático o que permitan adaptarse a él.

La solución, teniendo en cuenta que los datos no funcionan, puede estar en hacer a la gente apostar, que siempre les gusta, para que vean en sus carnes sus errores.